¡Estudiantes tod@s!

– Zusammenfassung –

Die Studenten von Yucatán  durchleben momentan eine schwierige Situation, da die  Re­gierung aktuell dabei ist gemeinsam mit den Transportgesellschaften einen neuen Tarif einzuführen, der zur Folge hat, dass nicht alle Studenten weiterhin einen ver­billigten Studententarif bekommen. Lediglich die Hälfte aller Studenten kann nun noch von der Reduktion profitieren.

Yucatán ist einer der ärmsten Staaten Mexikos, viele Jugendliche müssen die Schule früh verlassen, weil ihre Eltern nicht die Möglichkeit haben den Schulbesuch zu finanzieren. Mit Einführung dieses neuen Tarifs zerstört die Regierung die Hoffnungen vieler Jugendlicher die Schule weiter besuchen zu können. Für viele Jugendliche be­deutet dies, dass sie gezwungen sind informellen Arbeiten nachzugehen. Die Situation ist noch schlimmer für Studenten indigener Herkunft, die keine Universität in ihren kleinen Orten haben und deswegen lange Strecken bis in die Hauptstadt zurücklegen müssen.

Studenten haben sich in Gruppen organisiert und mit der Hilfe einiger Gewerkschaften protestieren sie mit dem Slogan “Hoy mas que nunca, estudiantes tod@s / Heute mehr denn je sind wir alle Studenten” für die Ausweitung des Tarifs auf alle Studenten und Schüler, damit nicht nur eine priveligierte Hälfte weiterhin zur Schule oder zu Universität gehen kann.

Mit der neuen Tarifreform hat die Regierung erneut bewiesen, dass sie ihr Versprechen  die Hilfbedürftigsten der mexikanischen Gesellschaft zu schützen nicht einhält. Im Gegenteil spricht diese Politik gegen jedes Verständnis von Demokratie.

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Yucatán es un Estado ubicado al sureste de la República Mexicana; conocido mundialmente por ser un lugar donde la civilización maya alcanzó un gran esplendor y donde año con año miles de turistas  visitan las colosales pirá­mi­des de Chichén Itza y se dan el gusto de experimentar los colores, olores y sa­bores de las mágicas tradiciones y costumbres de la sociedad yucateca.  Sin embargo, nacionalmente, el Estado Yucateco es famoso por sus marcadas diferencias sociales, donde se puede observar a una clase burguesa po­seedora de toda la riqueza de la región  y que goza de una extraordinaria calidad de vida. Pero el otro lado de Yucatán trata de esconder el alto grado de marginación, pobreza y olvido que vi­ven las clases desposeídas y re­primidas. Como suele suceder en todo el país, la clase política de Yucatán logra los altos puestos de gobierno usando el voto popular de las masas de cam­pesinos, obreros y estudiantes, pro­metiendo me­joras en la calidad de vida, en el aumento de los salarios y creación de nuevos empleos, así como mejoras en las condiciones educativas y en los servicios públicos. Pero la realidad es otra; al llegar al poder, los gobernantes olvidan las promesas hechas en cam­paña y sus verdaderas intenciones se hacen ver, siempre al servicio de las grandes compañías estatales, de los monopolios empresariales y de sus familias,  desconociendo por completo a aquellos que democráticamente les otorgaron el poder,  “el pueblo”.

La crisis económica que atraviesa el mundo entero, sumado con la pan­demia de la gripe AH1N1, la corrupción y el aumento de los im­puestos en productos de necesidad básica así como la violencia ocasionada por la san­grienta guerra entre el gobierno y el narcotráfico han golpeado con gran se­veridad a los grupos vulnerables de México. En Yucatán los salarios que poseen las familias más pobres pueden llegar hasta 52 pesos por día (2.8 euros), ocasionando un alto porcentaje de  abandono escolar por par­te de los  niños y jóvenes para de­dicarse al em­pleo informal y apoyar así, econo­mi­camente a sus familias; las pensiones mensuales por sus años de servicio a la sociedad que solo algunos miembros de la  tercera edad tienen la fortuna de po­seer, son insuficientes para proveer­les una buena calidad de vida en sus años vejez, por lo que muchos de ellos viven en indigencia sobreviviendo de las limosnas que reciben de algunos sama­ritanos. De la misma manera los indí­genas mayas, al igual que las personas con capacidades diferentes, sufren día con día el racismo, la discriminación e indiferencia de la sociedad. El gobierno del Estado de Yucatán siempre ha dicho que está del lado de los grupos vul­nerables, sin embargo, la realidad es otra; basta con ver como se les trai­ciona con el au­mento de cuotas en los servicios públicos.

Ahora mismo está por concluirse un convenio entre el gobierno y los conce­sionarios del servicio de trans­porte, en el cual se pretende aumentar las tarifas de este servicio, disminuir drastica­mente el número de estu­diantes que tendrán derecho a un des­cuento por ser parte de los grupos vulnerables, además, estos serán so­metidos a estudios socioeconómicos, en los cua­les, según el gobierno, elegirá uni­camente a aquellos estudiantes que ver­daderamente tenga necesidad de un descuento. Pero, se olvida que el des­cuento en el servicio de transporte es un derecho que todo estudiante tiene.

Propaganda para asistir a las manifestación convocadas por los estudiantes

Esta de más decir que en cada nuevo proceso electoral, tanto el ejecutivo como los concesionarios prometen me­jorar la calidad del transporte y aumentar los salarios de los con­duc­tores para que estos presten un servicio digno y satisfactorio; sin em­bargo, ocurre todo lo contrario. Los autobuses son antiguos, las rutas están desor­denadas y en la mayoría de los acci­dentes automovilísticos se ven invo­lucrados autobuses públicos, los cuales en muchos casos, como el de Sitpach, han fallecido pasajeros. Ade­más, los llamados grupos vul­nerables, formados por personas de la tercera edad, es­tudiantes y personas con capacidades diferentes, sufren de discriminación por parte de los con­ductores que niegan en muchas ocasiones el derecho a abordar, ya que ellos reciben menor sueldo por los pasajeros que pertenecen a este gru­po.

Por todo lo anterior, la sociedad des­heredada de Yucatán, aquellos que no gozan de privilegios y muy en particular los estudiantes universitarios, junto con el apoyo de los trabajadores, padres de familia, personas con capacidades di­ferentes y de la tercera edad se han mo­­vilizado masivamente para luchar en contra de esta nueva injusticia social, el aumento indiscriminado de los precios del transporte y la disminución de los estudiantes que tendrán derecho a un descuentos.

Universidades  a lo largo del país y gru­pos sindicales de trabajadores han mos­trado su apoyo incondicional a esta lucha estudiantil yucateca, y se han unido a esta  movilización social. Hasta el momento se han llevado a cabo una serie de manifestaciones pacíficas en la ciudad de Mérida, capital del Estado de Yucatán. Un pliego petitorio ha sido entregado a la gobernadora y al direc­tor de transporte del Estado don­de se expresa de manera respetuosa pero enérgica el repudio al aumento en el transporte público y se exige que todos los estudiantes sin distinción alguna, reciban el descuento de trans­porte los 365 días del año.

Si bien, es cierto que los estudiantes yucatecos han tenido que atravesar grandes obstáculos, y muchas veces pa­reciera que su propia sociedad ha deci­dido taparse los oídos, también es cierto que ellos creen en aquel dicho de que “la única lucha perdida, es aquella que se abandona”, por lo que su lucha aun sigue en pie y seguirá hasta que el gobierno finalmente pruebe su sentido de demo­cracia y escuche y proteja a sus grupos vulnerables.

En Yucatán y en el mundo, como aque­llos estudiantes yucatecos dirían, “hoy mas que nunca estudiantes to­d@s”.

Manuel Toledo Hernández

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