Israel y el genocidio palestino

– Zusammenfassung –

Die israelischen Attacken auf die humanitären Hilfsschiffe vor Gaza sind nur der letzte faschistische Ausdruck des Zionismus, der in diesem Land betrieben wird.

Die Argumente, mit denen die Zionisten ihre Aktionen gegen das arabische Volk rechtfertigen, sind denen sehr ähnlich, die von den Vereinigten Staaten Amerikas in ihren Invasionen im Irak und in Afghanistan angeführt werden: „die Verteidigung der Ordnung gegen ihre Bedrohung durch Terroristen“. Aber wie auch die Vereinigten Staaten konnte Israel die Welt nicht betrügen.

Die imperialistischen Länder wie die Vereinigten Staaten und England haben seit seiner Entstehung das zionistische Projekt der Staatengründung Israels unterstützt, da die Stabilität eines jüdischen Staates durchaus attraktiv erscheint, bedeutet sie doch einen Alliierten in den petroleumreichen Zonen des Mittleren Ostens zu haben.

Seit der Ausrufung des israelischen Staates 1948, verletzen die Zionisten die internationalen Menschenrechte der arabischen Bevölkerung durch Überfälle auf die Territorien des Gazastreifens und des Westjordanlandes, durch das Erzwingen militärischer Kontrollen bis zum Mord an der Zivilbevölkerung und der Auferlegung unmenschlicher wirtschaftlicher Blockaden, welche zur Misere der palästinischen Bevölkerung geführt hat.  Aber nicht nur Araber, sondern auch die israelische Bevölkerung selbst wird immer wieder unterdrückt, da sich ihr Staat nicht um die Bedürfnisse ihrer eigenen Bewohner kümmert. Die hohen Invasionskosten haben in den letzten Jahren immer wieder Proteste und Streiks in den sozialen Sektoren Israels hervorgerufen.

Die Palästinenser, ebenso wie die Hebräer haben das Recht auf Selbstbestimmung und auf die Existenz als Nation. Die Solidarität mit diesen unterdrückten Völker und ist die Aufgabe aller.

Der Völkermord ist allgegenwärtig in Palästina und ein Beispiel dafür, dass die unterdrückten Völker dieser Welt nicht frei sein werden bis der Kapitalismus nicht von dieser Erde verschwunden ist.

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El reciente ataque israelí al barco de ayuda humanitaria cerca de Gaza, es sólo la última expresión del sionismo que dirige al país oriental, ante lo cual, los pueblos del mundo expresan a través de movilizaciones de protesta su indignación y repudio al genocidio que se realiza.

Israel ha masacrado a miles palestinos, el sionismo israelí no ha dudado en mostrar su verdadera cara, la cara fascista con que se ha conducido en el mundo entero –particularmente el árabe- desde su creación como estado hace más de sesenta años. El miedo y el chovinismo fomentado entre la población por la burguesía israelita, han servido como herramienta de dominación y consenso para justificar todas las atrocidades que realizan contra los pueblos árabes del Oriente Medio.

Los supuestos argumentos con los que pretenden justificar sus acciones los sionistas judíos, son muy similares a los utilizados por el Imperio estadounidense en sus invasiones a Irak y Afganistán. Pretenden engañar al mundo afirmando que es necesario llevar acabo tales acciones para poder defender a su pueblo y establecer el orden roto por lo que llaman “terroristas”. Pero al igual que a los Estados Unidos no le funcionó la mentira, Israel no ha podido engañar al mundo y ahora recibe un rechazo absoluto, y la condena unánime que proclama: ¡Israel fascista, eres terrorista!

Lo que está ocurriendo en el Medio Oriente es parte de una política de guerra mucho más amplia lanzada por Estados Unidos y sus aliados sionistas para imponer una pax americana imperial sobre los pueblos del mundo. La opresión ejercida por Israel sobre el pueblo palestino no se remite únicamente a los recientes ataques militares, sino que es parte de una disputa por el territorio y los recursos naturales cuyos orígenes están ligados a la intención de crear la “Gran Israel”.

En 1882 los judíos sionistas comenzaron el proyecto de crear un Estado Judío o la “Gran Israel”. Para ello había que “desarabizar y judaizar” Palestina, o mejor dicho, era necesario expulsar a los millones de árabes que habitaban ese territorio desde milenos atrás. En el año de 1885 Theodor Herzl (principal símbolo del sionismo y padre del Estado de Israel) decretó que el pueblo de Israel era superior y continuador del pueblo elegido, y por lo tanto era necesario que se convirtiera en un orden real, tal y como se autoproclamara Estados Unidos después de los ataques a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001. La base del pensamiento sionista es considerar a Israel como un pueblo elegido, dicen ser un pueblo predestinado para rescatar a la humanidad de la barbarie, imponiéndole una política supuestamente de libertad. Pero los hechos muestran una realidad en totalidad diferente, una realidad de racismo y colonialismo israelita.

Los primeros asentamientos judíos en la región se llamaron Kibutz (comuna agrícola) y eran financiados por organizaciones sionistas en Gran Bretaña y EEUU. En 1917 el Ministro de Exteriores del Gobierno Británico Lord Arthur James Balfour apoyado por los líderes sionistas Chaim Weizmann y el Barón Lionel Walter Rothschild dieron a conocer la intención de crear el “Hogar Nacional Judío” en Palestina, a través de la publicación de la Declaración Balfour el 2 de noviembre. Este documento es la primera declaración de apoyo de una potencia mundial a los supuestos derechos del pueblo judío sobre la tierra del territorio palestino. No cabe duda de que para el imperialismo la posibilidad de establecer un estado judío en Palestina resultaba mucho más que simplemente atractiva, pues significaba tener un aliado en las zonas abundantes en petróleo del Medio Oriente, y una estratégica ubicación geopolítica. Razón por la cual Inglaterra y Estados Unidos han apoyado siempre el proyecto sionista.

Las dos guerras mundiales que azotaron a la humanidad, han sido detonantes del apoyo imperial a favor del sionismo. Inglaterra impuso en 1920 su poder en los territorios palestinos. Mediante masacres y represiones contra la población árabe, fueron poco a poco llevando judíos a territorio palestino. Después del genocidio judío llevado acabo por los alemanes, los sionistas aprovecharon el fantasma del Holocausto para construir una imagen victimizada, con la cual, obtuvieron compensaciones materiales y económicas, llegando al grado de que en 1947 con la complacencia de la ONU Inglaterra dividió el territorio palestino para dos naciones. Una judía que recibió el 55% de la tierra, y la otra árabe a la que le fue dado el 45% restante. Cuando los británicos abandonaron Palestina en 1948, los sionistas proclamaron la creación del Estado de Israel. Desde ese año Israel ha llevado acabo diferentes invasiones al territorio palestino con el claro objetivo de exterminar a la población árabe. La primera invasión (1948) tuvo como resultado la destrucción de varias aldeas, casi un millón de palestinos expulsados de sus tierras y más de la tercera parte del territorio en disputa en manos sionistas.

En 1967 una nueva ofensiva israelí contra los árabes denominada “Guerra de los Seis Días”, concluyó con la ocupación de los territorios de la Franja de Gaza y Cisjordania, conocidos a raíz de estos acontecimientos como los “territorios ocupados”. A pesar de las solicitudes de diversos países progresistas para que Israel abandonara estos territorios, y de la resolución 242 donde la ONU exigía el retiro israelita, la salida no se dio hasta el año de 1994 con la firma de los “Acuerdos de Oslo” en los que la ONU reconoció a la Autoridad Nacional Palestina y su derecho a controlar el 22% de los territorios de Gaza y Cisjordania, apenas el 5% del territorio palestino original. Desde esa fecha Israel comete interminables violaciones del derecho internacional al invadir regularmente los territorios bajo autoridad Palestina, cercándolos, imponiendo controles militares, prohibiendo la entrada de provisiones y efectuando asesinatos masivos y selectivos de civiles palestinos. Justamente desde hace casi veinte meses Israel intensificó el bloqueo inhumano que realiza a más de millón y medio de árabes, incrementando la miseria, con el objetivo de presionar al gobierno electo de Hamas en el 2006.

Como consecuencias del bloqueo el agua y la luz están cortadas casi todo el día, el 80% de la población está en extrema miseria, el desempleo esta presente en más del 50%. De 3,900 fábricas que hay en Gaza sólo 195 estaban abiertas hasta antes de los bombardeos. En agosto pasado un paro por la falta de combustibles se realizó por casi a la totalidad de las industrias sin producción, incluso la ONU ha llegado a detener la ayuda económica que daba a 94,000 palestinos.

El exterminio es la política que mueve al sionismo, el grado de racismo es por demás evidente. Pero no es solo la población árabe la que vive oprimida por los sionistas, los propios israelitas están en opresión. El 24% de la población israelí vive por debajo del umbral de la pobreza (1, 63 millones de personas de las cuales la mitad son niños) como a reconocido el Ministerio de Bienestar Social. Más de un millón de personas necesitan ayuda del Estado para subsistir, cifra que va en aumento cada mes, pues el costo de la invasión no lo resentirá nadie más que las clases trabajadoras y los sectores marginados. A pesar de ser secreta la cantidad total del gasto militar, según Adva Cebter más de 8,000 millones de dólares de la economía israelí en los últimos veinte años se han invertido para las conquistas sionistas. Esta situación ha desencadenado en los últimos años protestas y huelgas de la mayoría de los sectores sociales de Israel. Además ha demostrado que son incapaces los gobiernos capitalistas de satisfacer las demandas mínimas de sus poblaciones.

Es necesario reconocer que los dos pueblos que habitan el territorio palestino tienen derechos democráticos y nacionales. Los palestinos como los hebreos tienen derecho a la autodeterminación, a la existencia como nación. Sin embargo, no es posible realizar este derecho de forma imparcial bajo el capitalismo. Pues bajo la lógica de éste sistema el sionismo continuará con su expansionismo persiguiendo a sus ciudadanos y sometiendo a los pueblos árabes. La solidaridad con estos pueblos oprimidos por el sionismo imperialista es una tarea de todos, el apoyo no puede expresarse de otra forma que con la profundización de las luchas por la emancipación de los hombres. El genocidio que se está llevando a cabo en Palestina, muestra que los pueblos oprimidos del mundo no serán libres hasta que el imperialismo sea destruido, junto con el sistema que le da origen, es decir, hasta que erradiquemos totalmente al capitalismo de la faz de la tierra.

Cristóbal León Campos

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