Monsanto y sus achichincles VS la prole organizada: una lucha que debemos ganar

 

Resulta interesante preguntarse cuales pudieron haber sido los argumentos que las multinacionales Monsanto, Dupont y Dow utilizaron para persuadir al gobierno mexicano, y así aprobar la siembra a cielo abierto de 2.4 millones de hectáreas de maíz transgénico en nuestra nación. Me puedo imaginar a un puñado de bien trajeados científicos e inversionistas empleados de las transnacionales agroalimentarias persuadiendo al titular de la SAGARPA con el argumento de que el campo mexicano solo logrará salir del abandono y el retraso con la importación de tecnologías extranjeras.

No sería un cuento nuevo, y mucho menos me extraña la posición entreguista del gobierno. Si  miramos hacia atrás y hacemos un recuento, ya son casi 20 años los que llevamos aplicando las mismas políticas neoliberales en casi todos los sectores económicos del país. Incluso en las elecciones presidenciales pasadas había quedado claro que seguiríamos por el mismo camino de subordinación hacia con América del Norte: solo uno de los cuatro candidatos se pronunció en contra de la siembra de maíz transgénico y por el replanteamiento del TLCAN, mientras los demás continuaban con la misma retórica de siempre de que todo es por el bien de México.

Partiendo de este punto, era de esperarse que ahora le tocara al campo mexicano entrarle al juego de la industrialización de la agricultura. Pero lo que se vende como la panacea no necesariamente tiene que serlo.

Las jugosas ganancias que las empresas nacionales y extranjeras, en complicidad con el gobierno, se van a embolsar deben ser demasiado elevadas para atreverse a poner la seguridad del país en riesgo. México es la cuna del maíz, lo que quiere decir que fueron las civilizaciones mesoamericanas asentadas en nuestro territorio las que a través de muchos años de prácticas agrícolas lograron la domesticación de esta gramínea a partir de su ancestro común “el Teosinte”. Es por esa misma razón que México también posee la mayor diversidad de maíz en el mundo con más de mil variedades de Zea mays identificadas. Si le añadimos a lo antes mencionado que el maíz es el grano que más se consume en el mundo, la base de la alimentación de millones de familias, sobretodo de las más pobres y el papel todavía relevante que México desempeña en la exportación de maíz en el mundo, habría suficientes razones para concluir que la introducción de un organismo nuevo a un agroecosistema desconocido podría tener consecuencias graves para el medio ambiente, los campesinos y la población humana en general.

Quelle/Fuente: Ecoosfera

El principio del desarrollo sustentable es la satisfacción de las necesidades de las generaciones presentes, sin comprometer el derecho que poseen las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.  Y esto no puede ser alcanzado sin que una actividad productiva cumpla con el desarrollo de los tres sectores principales: social, económico y ambiental. Bajo este principio se puede afirmar que la agricultura convencional y a gran escala, que basa su funcionamiento en el uso desmedido de insumos externos como combustibles fósiles, pesticidas, fertilizantes minerales y semillas patentadas no fomenta en ningún caso el desarrollo sustentable y por el contrario lo pone en riesgo.

Los argumentos usados para la apertura de las puertas de México a la introducción de variedades de maíz genéticamente modificadas son ya conocidos. Por un lado es cierto que estudios científicos han demostrado que el maíz genéticamente alterado para que exprese una toxina liberada por la bacteria Bacillus thuringiensis (Bt) ha resultado ser extremadamente eficaz en el control de la principal plaga de maíz que diezma su producción, el gusano barrenador. También es cierto que la productividad de varios tipos de maíz transgénico es considerablemente elevada comparada con algunas variedades nativas. Y claro, hay que añadir que casi la totalidad de estudios llevados a cabo arrojan que no hay una conexión lo suficientemente clara para relacionar a la producción y consumo de maíz transgénico con el deterioro de la salud humana o animal.

Y con estos argumentos se acaban las indagatorias y la maquinaria política se pone en marcha para aprobar los permisos pertinentes. Pero estos resultados no son el final de la historia. La toxina producida por el maíz (Bt) no solo acaba con la plaga clave, sino con otros importantes órdenes de insectos que tienen un papel indispensable en la regulación de los ecosistemas y la cadena trófica. Hay una gran cantidad de insectos benéficos para las plantas que son controladores naturales de diversas plagas, sin ellos en el sistema el equilibrio ecológico se rompe y estas plagas podrían salirse de control. La biodiversidad es un fundamento esencial para las prácticas agrícolas sustentables. Además estudios confirmaron que el gusano barrenador puede volverse resistente a la toxina del maíz Bt después de algún tiempo.

Por otro lado la productividad de los campos de cultivos de maíz transgénico se debe a la enorme cantidad de herbicidas que son rociados. El vínculo entre maíz transgénico y la aplicación de herbicidas es muy estrecho. Y es en esta parte donde entra a discusión el riesgo a la salud humana, la salud del campesino que en la mayor parte de los países subdesarrollados no cuenta con el equipo necesario ni la información para aplicar estos herbicidas, lo que ocasiona graves problemas en su salud, y a veces la muerte prematura.  A pesar de la alta productividad de los sistemas agrícolas convencionales, Víctor Toledo un importante etnoecólogo mexicano ha comprobado en sus estudios que si se lleva a cabo un manejo adecuado, los sistemas agrícolas tradicionales puede ser igual o más productivos que los convencionales.

 Y los estudios científicos realizados sobre la relación de los organismos genéticamente modificados y el riesgo en la salud humana y animal son en la opinión de los especialistas todavía escasos y la mayoría fueron llevados a cabo por los mismos laboratorios y científicos de las empresas productoras de los mismos. Los propios especialistas afirman la necesidad de dirigir los esfuerzos científicos en este tema.

Quelle/Fuente: El Siglo de Torreón

¿Y que hay de la justicia social, del bienestar de nuestra población, de la defensa de la herencia más valiosa que tiene nuestro país, su biodiversidad agrícola? ¿Qué rol van a tener nuestros campesinos en el nuevo modelo agroindustrial? ¿Qué va a pasar con las miles de familias que todavía le profesan amor a la tierra y bajo el sol abrazador la cultivan? A pesar de las cifras recientes, México sigue siendo un país con una alta población rural, campesina, que conserva y practica sus tradiciones, que cuida sus recursos genéticos. La mayor parte de nuestros campesinos selecciona sus semillas, las intercambian y almacena para el siguiente ciclo agrícola. ¿Qué va a pasar cuando una empresa extranjera monopolice y les venda las semillas que ellos mismos domesticaron? ¿Qué sucederá con los apicultores mexicanos que exportan su miel, si esta es rechazada por tener rastros de polen provenientes de plantas transgénicas?

Aunque hemos evitado mirar hacia ahí, el México rural siempre ha estado en resistencia. Emiliano Zapata por la tierra y libertad a principios del siglo pasado, el maestro Lucio Cabañas en los 70 por la reivindicación de la educación campesina, el levantamiento zapatista en el sur del país por la dignidad indígena en los 90, la resistencia feroz de los campesinos de San Salvador Atenco en el 2006, los estudiantes de Ayotzinapa a principios de este mismo año por el derecho a la educación rural. A pesar de que han sido muchos los intentos de los últimos gobiernos de borrar la ruralidad de nuestro país, México sigue conservando a este importante grupo de la sociedad, los campesinos.

La crisis del México rural no se resolverá con la industrialización ni la importación de insumos agrícolas y menos con la comercialización de semillas patentadas. Por el contrario, podría empeorarla. La crisis en el campo tiene raíces mucho más profundas que deben ser inmediatamente atendidas. Lo que el gobierno pareciera que pretende hacer es tapar el sol con un dedo, pero no ve o no quiere ver los problemas reales que atraviesa el campo.

Es necesario reflexionar el origen del desprecio que los políticos y nosotros mismos mostramos hacia con lo rural, lo campesino. ¿Porqué México es uno de los mayores importadores de maíz? ¿Porqué las subvenciones agrarias están en manos de los grandes productores y apenas llegan al campesino? ¿Porqué participar en tratados económicos internacionales que son desfavorables para nuestro país? ¿Porqué el campesino abandona la tierra para irse a las capitales o al extranjero? ¿Porqué compramos nuestros alimentos y bienes en las grandes cadenas transnacionales, cuando todavía existen nuestros mercados locales?

La solución al problema radica en el replanteamiento de la incorporación de México al modelo neoliberal predominante y la inserción de éste en la vida cotidiana de los mexicanos. Es necesario activar la economía campesina apoyando a los pequeños productores al consumir locálmente, implementar tecnologías que no comprometan el medio ambiente ni la salud humana o animal y que sean controladas por los campesinos, desarrollar políticas públcas que beneficien a las familias rurales más necesitadas, diseñar un esquema de educación rural de calidad, y sobretodo valorar la diversidad biológica y cultural que posee nuestro país.

Se dice que solo se defiende lo que se ama, y solo se ama lo que se conoce. Ya teniendo el poder de la información ¿porqué no defender lo que es nuestro? La Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, organizaciones civiles y frentes campesinos se han unido para frenar los permisos ya otorgados por el gobierno a las multinacionales, y es nuestro deber como sociedad solidaria apoyar en esta causa que es de todos.

Manuel Toledo Hernández

Firma en contra de la siembra a cielo abierto de maíz transgénico en México:

Algunas fuentes consultadas:

In wenigen Tagen wird es offiziell: Die multinationalen Riesen Monsanto, Dupont und Dow werden mit Erlaubnis der mexikanischen Regierung 2,4 Millionen Hektar Land mit gentechnisch verändertem Mais besäen können. Diese Entscheidung der Regierung kommt nicht wirklich überraschend, betrachtet man die letzten zwanzig Jahre als kontinuierliche Fortführung und Erweiterung der neoliberalen Wirtschaftspolitik in Mexiko. In Anbetracht der gigantischen Gewinne, die die multinationalen Unternehmen in Gemeinschaft mit der Regierung einfahren werden, wird deutlich, welches Gewicht die nationale Sicherheit in der Waagschale der Politiker hat.

Mexiko ist das Ursprungsland des Mais. Mesoamerikanische Zivilisationen haben durch langjährige landwirtschaftliche Praktiken die Weiterentwicklung der „Teosinte“- Pflanze zur heutigen Maispflanze in ihrer unermesslichen Vielfalt geschaffen. Tatsächlich ist Mexiko mit seinen mehr als tausend Maisarten das Land der größten Maisvielfalt. Macht man sich außerdem bewusst, dass das Maiskorn die Haupternährungsbasis von Millionen von Familien, insbesondere armer Herkunft, ist, braucht man nicht lange, um zu der Konklusion zu kommen, dass die Einführung eines neuen Organismus in ein unbekanntes Ökosystem weitreichende Konsequenzen für die Umwelt, die in der Landwirtschaft arbeitende Bevölkerung und die Weltbevölkerung generell haben kann.

Mit welchen Argumenten kann ein solcher Eingriff also gerechtfertigt werden? In der Tat haben wissenschaftliche Studien nachgewiesen, dass das von dem Bakterium Bacillus thrungiensis (Bt) ausgestoßene Gift des genmanipulierten Mais äußert effizient ist in der Bekämpfung der Hauptplage des Mais. Auch ist es einsichtig, dass die Produktivität verglichen mit nativen Maisarten wesentlich höher ist. Außerdem fehlt bis heute die Evidenz, dass der Verzehr von GM Mais gesundheitsschädliche Auswirkungen hat.

In Anerkennung dieser positiven Indikatoren, muss allerdings noch ein weiterer Schritt getan werden: Welche Risiken gehen vom Gen- Mais aus? Und stehen diese in einem Verhältnis zu den positiven Aspekten?

Zunächst muss man feststellen, dass das von dem Bakterium Bt ausgestoßene Gift nicht nur der Plage den Garaus macht, sondern auch anderen Insekten, die eine große Bedeutung für das Gleichgewicht des Ökosystems haben. Auch ist die Produktivität des Gen-Mais direkt von der Anwendung von Herbiziden (Pflanzengift) abhängig, was problematisch ist, da die wenigsten Landwirte in Entwicklungsländern über die notwendige Ausstattung verfügen, um das Pflanzengift anzuwenden, ohne sich selbst schwere gesundheitliche Schäden zuzufügen, die bis zum Tod führen können.

All diese Risiken sind minimal, glaubt man den Experten- jenen Wissenschaftlern, die ihren Lohn direkt über die Multinationalen beziehen. Jedoch, und da stimmen sie zu, müssten weitere wissenschaftliche Untersuchungen folgen.

Was wird nun aus unserem Erbe, der landwirtschaftlichen Biodiversität? Und welche Rolle werden die mexikanischen Landwirte zukünftig spielen in diesem neuen Produktionsmodell? Mexiko ist ein Land mit einem großen Prozentsatz an Landbevölkerung, die davon lebt Samen zu selektionieren, und sie für den nächsten Agrikulturzyklus aufzubewahren. Was wird passieren, wenn eine ausländische Firma die Samen nun monopolisiert und das Saatgut nur noch über sie bezogen werden kann? Oder was passiert mit den mexikanischen Honigexporteuren, wenn ihr Exportprodukt plötzlich Spuren von Pollen genveränderter Pflanzen aufweist?

Die vorherrschende Krise auf dem Land geht weit tiefer, als dass sie durch die einfache Industrialisierung ihrer Produktionsmittel beendet werden kann. Vielmehr erfordert die Situation, dass wir anfangen, uns den wesentlichen Fragen zu stellen: Warum ist Mexiko einer der Hauptimporteure von Mais? Warum sind die Landwirtschaftssubventionen in den Händen von großen Unternehmen? Warum weiter in Wirtschaftsabkommen verharren, die nur der Ausnutzung unseres Landes dienen? Warum verlassen die Menschen die Landwirtschaft, um in große Städte oder ins Ausland auszuwandern? Warum kaufen wir unsere Lebensmittel in großen Supermarktketten, anstatt auf lokalen Märkten?

Ein Sprichwort besagt, dass man verteidigt, was man liebt und dass man liebt, was man kennt. Mit der Macht der Information- warum verteidigen wir nicht, was uns gehört?

Unterzeichne die Petition gegen den Anbau von genverändertem Mais in Mexiko:

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