Mexicanos ¿qué nos queda? … ¡La rebelión!

  (…) los trabajadores mexicanos remiendan, improvisan, inventan, se las arreglan como pueden a fuerza de puro entusiasmo, y así la magia de la creación va haciendo posible la dignidad.

    – Eduardo Galeano. Memorias del fuego III. El siglo del viento-

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Aunque reconozco de antemano la nula importancia de mis palabras y el casi imperceptible eco de mis ideas dentro de este mar cibernético, siento la necesidad de liberarme:

¿Qué nos queda a los mexicanos? En esta noche de frustración y coraje me lo pregunto una y mil veces. ¿Qué nos queda? madre, padre, hermana. ¿Qué nos queda? profesores, compañeros de oficio,  amigos de la infancia, del futbol, de la parranda. ¿Qué nos queda para poder seguir existiendo como nación? si ya todo nos lo han arrebatado.

¿Nos queda el amor de nuestros padres? ¿El beso tibio de nuestro ser amado?

Deambulando, muertos en vida cientos de familias hacen fila en las morgues de nuestras ciudades y pueblos buscando entre los muertos a sus seres queridos, por una guerra que pudo evitarse.  Caravanas de madres y padres buscan a sus hijos desaparecidos, los cuales cometieron el error de pensar demasiado o  haber estado en el sitio incorrecto a la hora incorrecta. ¿Nos queda la certeza que viviremos el mañana sin que antes nos convirtamos en una cifra de las estadísticas de la violencia?

¿Qué te queda compañero profesionista? ¿El título de estudios enmarcado en madera fina que adorna la casa de tus padres?

 Fueron cinco o más años los que invertiste de tu vida, tu dinero, esfuerzos y sueños. ¿Para qué?, Para el subempleo que entre diente reconoces tener. ¿Te mereces eso? ¿Acaso es ese tu destino, estudiar para nada, llenar solicitudes de trabajo y saber que jamás te llamarán para esa vacante? Mientras tanto, ese tipo arrogante se convierte en jefe de piso, cuando su único currículo profesional es ser el sobrino del influyente compadre, el cual tiene un puesto en el gobierno estatal. Por uno que escala en la pirámide laboral, son miles –entre ellos tú- los que se desploman.

¿Nos queda el futbol, amigos del balón pie?

Cuando las finales de la liga mexicana se han convertido en una mafia controlada por las televisoras donde se ponen los intereses económicos por encima de la competencia deportiva. ¿Y qué hay del Tri? Esa pinche selección de alzados que nos otorga más tristezas que alegrías. ¿Nos queda el sueño iluso que algún día la selección levantará la copa cuando a poco estuvimos de la eliminación?

¿Qué te queda ni-ni? Ni estudias, ni trabajas. ¿Vivir con tus padres por el resto de tus días? Cuando tu más grande sueño es poder tener un hogar, independizarte y crear tu propio destino. ¿Eso es acaso a lo que aspiras? ver la vida pasar, sin aventuras ni vivencias por no tener un miserable centavo. Actualizando el buscador de google, sentado en la cama revisando los estados de Facebook de tus amigos. ¿Así llegarás a viejo?

¿Nos queda  nuestra patria?

Mientras escribo estas líneas unos ladrones con traje, ratas asquerosas, y vividores carentes de madre, sin siquiera pestañear cambian nuestra constitución para otorgar las playas a los ricos inversionistas extranjeros, las aguas a las embotelladoras transnacionales, nuestro maíz  -orgullo nacional y símbolo de nuestra grandeza –  a un puñado de oportunistas. La patria que en dos siglos hemos construido a base de sangre, dignidad y esfuerzo es desmantelada enfrente de nuestros ojos.

Todavía algunos de nuestros ancianos, vieron con sus propios ojos como el mentón del mexicano se levantó por primera vez y escupió en la cara al primer mundo cuando le arrebatamos el petróleo de sus garras de arpía. Todavía ayer nos quedaba la dignidad, todavía ayer existíamos como nación. Ahora desnudos, con vergüenza nos miramos unos a otros, y me pregunto ¿qué nos queda? Sin trabajo, sin seguridad, ni bienestar social, ni dignidad. Caminamos descalzos, sin rumbo y sin fin. Somos ciudadanos ilegales en nuestra propia casa.

México no existe, nos hemos quedado sin patria. Vendieron a nuestra madre, vendieron nuestra identidad. La alegría de sentir orgullo por el pedazo de tierra donde se nace. Esos reyezuelos que engordan sus bolsillos a costa de nuestro trabajo vendieron nuestra felicidad y nuestros sueños.

 Si no escucharon nuestras voces, nuestras peticiones y gritos. Si no escucharon nuestro pensar ciudadano, lo único que nos queda es la rebelión.  Lo que a hierro nos quitaron, solo a hierro lo recuperaremos. Al mirar atrás en nuestro pasado, todo avance social lo hemos conseguido levantando el puño, devolviendo golpe por golpe. Cuando las leyes hechas por ellos para encumbrar solo a ellos nos deslegitiman, nos insultan, lo correcto es desobedecer.

Desobedeciendo se levantó la muchedumbre con palos y piedras para conseguir la independencia. Desobedeciendo  enviamos de vuelta los barcos franceses cuando invadieron nuestro hogar. Desobedeciendo armamos una revolución que acabó con un dictador. Fue desobedeciendo que el mexicano ganó su derecho al voto, al reparto agrario, su derecho a la salud y la educación. Desobedeciendo abolimos la esclavitud y los latifundios. Y desobedenciendo recuperaremos hoy nuestra nación. Un gran mexicano dijo hace un sigo: “la rebeldía es la vida, la sumisión la muerte”.

¿Qué nos queda a los mexicanos?

Nos queda el valor, la furia e indignación que debemos encausar para perder el miedo a desobedecer. Rebelarnos contra las reformas anticonstitucionales del actual gobierno y su camarilla que ponen en riesgo nuestros derechos ciudadanos y acaban con nuestra patria. Tal vez no sea mi generación, ni la de mis hijos, pero llegará el día en que el mexicano use su legítimo derecho a la rebeldía y ese día los que ríen y gozan a expensas de nuestras penas, pagarán muy cara su traición.

Desconozco al gobierno dictador e ilegítimo de México. ¡Presidente, jueces, senadores y diputados váyanse todos a la mierda!

Recuperaremos nuestra nación.

Piensa ¡oh Patria querida! que el cielo un soldado en cada hijo te dio.

– Himno Nacional Mexicano –

 Escrito por: Manuel Toledo Hernández
 

Reacciones de la prensa internacional:

Mexico’s oil breakthrough opens the door

Mexico’s Congress approves measure to open oil resources

Mexico Reverses History And Allows Private Capital Into Lucrative Oil Industry

Mexico’s Pride, Oil, May Be Opened to Outsiders

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